Represión de la iglesia. Paco Cerdá. Levante-emv.com, domingo 18 de diciembre de 2011El brutal oficio de la Inquisición«Con su control sobre las ideas, su imposición de un régimen de delaciones, de terror, tortura y exterminio físico de los disidentes, la Inquisición practicaba el genocidio y el terrorismo de Estado, y anticipa lo que serán los métodos represivos de las dictaduras modernas" Paco Cerdá Monasterio del Puig, segunda mitad del siglo XVIII. El padre Rissón, maestro de novicios, es denunciado ante la Inquisición por un joven fraile. ¿Herejía? ¿Desviación religiosa? Nada de eso. Se trata de algo más terrenal… El tal padre Rissón «es sodomita público e incorregible —acusa el delator—, Pruébalo que el dicho estuvo amancebado con un religioso llamado fray de Valera; éste era corista, y el tal, maestro de novicios, y eran pocos los días que con el tal Valera no tuviese acto carnal por la parte posterior [...] Muchas noches, después de tocar el silencio, iba el fray Valera a la celda del tal maestro de novicios, y yo [...] atendía y oí dos noches (que es lo que bastaba para salir de dudas) grandes risadas y que le decía el Valera: “Despacio, padre maestro, que me rompe el orificio”». Después del hereje y el judío, el personaje más odiado por la Inquisición fue el «sodomita». El tribunal de Valencia procesó a 3.661 por este «delito»: entre cincuenta y sesenta fueron quemados en la hoguera, doce de ellos en un brutal auto de fe de 1625; y más de 700 homosexuales fueron enviados a galeras por el Santo Oficio. La persecución de todas las transgresiones de la moral sexual católica es una de las caras menos conocidas de la Inquisición y sobre la que arroja luz el libro En nom de Déu. La Inquisició i les seues víctimes al País Valencià (Edicions del Bullent), del historiador Albert Toldrà. Porque el Santo Oficio no sólo acosaba a los homosexuales. Por zoofilia («pecado» en el que incurrían moriscos, pastores, enfermos mentales y hombres frustrados) el tribunal de Valencia procesó a 845 personas: quemó a trece y envió a galeras a varios centenares. La Inquisición también perseguía a los solicitadores, los sacerdotes que aprovechaban la confesión para seducir a beatas y monjas. En los confesionarios, detalla Toldrà, «había toda clase de relaciones: desde violaciones brutales hasta auténticas historias de amor». Exhibicionismo, besos, caricias, masturbación, coito… Y la Inquisición actuaba, como en el proceso contra fray Roc Moltó, un cura de Alcoi de 45 años que solicitó en confesión a Sor Felipa d’Alcàntera, organista y monja del convento franciscano de la Puritat de Valencia, como declaró la religiosa en el interrogatorio del 8 de noviembre de 1704: «Fray Roque Moltó [...] antes de empezar la confesión [...] le dijo que entonces se estaba tocando sus partes y se deleitaba pensando en ésta, y añadía: “¡Ay!” y “¡qué gusto!”, y otras palabras expresivas del deleite que experimentaba [...] que deseaba verla en otra parte más libre, para lograr mejor su gusto, pero turbada ésta con propuesta tan inesperada y escandalizada juntamente, viendo que estaba como loco y fuera de sí, sin dar lugar a más conversación se salió de su confesionario y no volvió más a él». El impulsivo franciscano estuvo seis meses en prisión y le prohibieron volver a confesar. 34.000 asesinados en España Más allá del inevitable morbo, estas historias recogidas por Toldrà en su libro permiten imaginar el oscuro ambiente represor, salpicado de capirotes, sambenitos, mangas verdes, siniestras cruces en procesión, mordazas, sogas, cadalsos y llameantes hogueras que impuso el Santo Oficio en España entre 1478 y 1834, con 150.000 procesados y 34.000 asesinados. «Con su control sobre las ideas, su imposición de un régimen de delaciones, de terror, tortura y exterminio físico de los disidentes, la Inquisición practicaba el genocidio y el terrorismo de Estado, y anticipa lo que serán los métodos represivos de las dictaduras modernas, sostiene Albert Toldrà. En Valencia fue punta de lanza. Según el historiador Henry Kamen, uno de los principales estudiosos de la Inquisición, el tribunal de Valencia fue uno de los más severos y crueles de la península, sólo por detrás de Sevilla y Toledo. Tras su paso provisional por el Palacio Real, el tribunal inquisidor de Valencia tuvo su sede en un palacio cercano a las actuales Corts Valencianes. Su primera prisión fue la Torre de la Sala, en la calle de la Batllia, pero desde mitad del siglo XVI su sede carcelaria estuvo en la Casa de la Penitència, próxima al portal de la Trinitat. Las hogueras de la Inquisición tenían lugar fuera de la ciudad, donde hoy está el Jardí Botànic. La tortura fue moneda común hasta su abolición en 1674. Pero entre 1566 y 1620, los años más negros, se aplicó «a casi una cuarta parte de los procesados, la mayor parte moriscos», según los datos de la investigación de Toldrà. Los instrumentos de tortura más comunes eran la garrucha (una polea de la que se colgaba al reo por las manos y que producía dislocación de brazos y piernas), la toca (un trapo que se metía en la boca del reo mientras se le obligaba a tragar agua para producirle sensación de ahogo), el potro (donde se le presionaban los miembros) y el guante de hierro (que se ponía en la mano del reo y se presionaba lentamente). Sólo una tercera parte soportaban la tortura sin declararse culpables, lo fueran o no. Entre los más resistentes figuraban los moriscos, un grupo con el que se cebó el Santo Oficio hasta su expulsión en 1609 para evitar el posible efecto contaminador en los cristianos. «El tribunal de Valencia procesó a más de 3.000 moriscos; fueron pasando de una represión puntual a la persecución indiscriminada», relata Toldrà. Eso sí: la Inquisición no fue tan cruel con ellos como con los judíos. Mientras que la mayoría de moriscos condenados eran destinados a galeras, con los judíos se aplicó una represión brutal. La mitad de los que procesó el tribunal de Valencia hasta 1530 fueron condenados a muerte. ¡Más de mil judíos quemados en Valencia en apenas 50 años! El asesinato de familias enteras, como la del humanista Lluís Vives (él logró escapar), hizo que a partir de 1530 casi no quedaran judíos en Valencia. La delación de una «bruja» También hubo procesamientos —337 en Valencia— por el delito de superstición, que incluía la brujería. Como el de Serafina Fuertes, de Castelló, encerrada en la prisión de la Galera de Valencia. El 1 de diciembre de 1741 —cuando llevaba cuatro años entre rejas—, Serafina delató a otra prisionera por haberle enseñado un sortilegio para conseguir el amor de los hombres. Así era el régimen de terror impuesto por la Inquisición. Y todo ello, como titula Toldrà, en nombre de Dios. Una leyenda negra matizada La leyenda negra de la Inquisición es matizada por Albert Toldrà. «Es cierto que, comparada con otros tribunales, no fue la gran torturadora; también que en la prisiones del Santo Oficio probablemente los prisioneros no eran tan maltratados como en las otras», dice, en una época en la que todas las justicias eran crueles. Sin embargo, añade, «lo que nadie puede negar hoy es la enorme inhumanidad que suponían las particularidades del proceso judicial inquisitorial: el secreto, la confiscación de bienes, la negación de la defensa, la infamia pública y la inhabilitación para los descendientes». Además, sus consecuencias no se limitaron a su periodo histórico ni terminaron en 1834 con la abolición del Santo Oficio. Según Toldrà, «el fanatismo, el racismo y la xenofobia, el rechazo al pensamiento y la cultura, la fascinación por la muerte, el autoritarismo, la crueldad y la violencia, y la ideología nacionalcatólica española son elementos de su herencia». p. cerdà valencia La primera institución que impuso el castellano en Valencia Aunque eclipsado por su crueldad contra el individuo, la Inquisición también tuvo un efecto aplastante contra la lengua y la independencia nacional del Reino de Valencia. El carácter «castellano y españolista» del Santo Oficio, en palabras de Toldrà, lo llevó a ser la primera institución que utilizó el castellano en Valencia antes de la Guerra de Sucesión y del decreto de Nueva Planta posterior a la desfeta de Almansa de 1707. Todos los procesos y la documentación del tribunal de la Inquisición en Valencia se redactaban en la lengua de Cervantes porque, como reza un documento de la época, «en los negocios de la fe todo se procede en lengua castellana». Se desconoce si el testimonio hablaba en castellano o valenciano, pero sí hay constancia de que los secretarios del tribunal —que no dominaban el español— escribían un castellano plagado de valencianismos y errores ortográficos. La documentación también demuestra que los inquisidores leen públicamente discursos en castellano sin que los entiendan la mayoría de los asistentes, como se queja algún inquisidor para justificar el uso puntual del valenciano. Además, la Inquisición —que no pagaba impuestos y tenía otros privilegios— motivó conflictos con las Corts, la Generalitat, los virreyes, la nobleza, la catedral, los obispos o los jurats del cap i casal. El Santo Oficio fue, sostiene Toldrà, como «un caballo de Troya» de los reyes castellanos para «saltarse las barreras jurisdiccionales de los furs de la Corona de Aragón, que suponían un límite a su poder».
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sábado 21 de enero de 2012
CRÍMENES DE LA INQUISICION
miércoles 18 de enero de 2012
MÉXICO ANTE DIOS, FRANCISCO MARTIN MORENO

"En tiempos de las bárbaras legiones, de lo alto de las cruces colgaban a los ladrones… Hoy, en pleno siglo del progreso y de las luces, del pecho de los ladrones cuelgan las cruces”. Anónimo, siglo XIX.”
Toda la acción, propiamente dicha, ocurre en un día de 1891, en las mazmorras de San Juan de Ulúa, donde dos prisioneros conversan. Uno de ellos, viejo y moribundo (Valentín Altamirano), cuenta al otro (Ponciano Prieto) tremendos secretos relacionados con el verdadero papel del clero católico en momentos decisivos de la historia de México y le revela el paradero de las pruebas documentales de acciones infames, como pactar la declaración de independencia del país para conservar los privilegios que en España le quitaron a la Iglesia las Cortes de Cádiz, o acordar con Porfirio Díaz una serie de medidas que irían neutralizando los efectos de las Leyes de Reforma, promulgadas por Benito Juárez.
El anciano es prolijo en la enumeración de precedentes y consecuencias, así como en la descripción de escenas y personajes en apoyo de su relato. La narración se adereza con datos y peripecias significativos; por ejemplo: en el tribunal que juzgó a Miguel Hidalgo fueron los curas quienes con mayor encono pidieron su fusilamiento y luego, ante la duda del pelotón de dispararle a un sacerdote, argumentaron: “Al matar a Hidalgo te salvarás… Dios te ha escogido y te premiará con el cielo cuando aprietes el gatillo y acabes con la vida de este gran hereje.” Los personajes y la obra en general son muy explícitos respecto a que lo condenable en esta serie de infamias es la actuación de personas concretas (pertenezcan al clero o no), y de ningún modo se manifiestan contra el dogma, la doctrina o la fe católica; también dejan claro que a lo largo del siglo XIX en México la Iglesia católica estuvo siempre aliada al poder y para defender sus intereses traicionó, corrompió, manipuló y mintió sin reservas, siempre desde las sombras.
viernes 13 de enero de 2012
LA IGLESIA CONTRA LA MASONERIA

El cardenal Policarpo recuerda que no se puede ser católico y masón
Patriarca de Lisboa: «Las logias dictan la agenda de los gobiernos»
El Cardenal y Arzobispo de Lisboa, S.E.R. José da Cruz Policarpo, ha asegurado desde el Santuario de Fátima que «la masonería ejercita una influencia directa en los asuntos políticos». El prelado ha recordado que «no es compatible ser católico y masón», porque la francmasonería «rechaza los fundamentos de la fe, la aceptación de la Palabra de Dios y de la revelación sobrenatural».
(Agencias/InfoCatólica) "Se sabe desde hace mucho tiempo tiene influencia en lo político. Me extraña que haya gente que se sorprenda de eso", dice el Patriarca de Lisbora y Presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa.
La Iglesia ha juzgado la masonería responsable no solamente de actividades subversivas en su contra, sino que desde los primeros documentos pontificios sobre la materia y en particular en la encíclica "Humanun Genus" de León XIII (20 de abril de 1884), el Magisterio ha denunciado en la misma ideas filosóficas y concepciones morales opuestas a la doctrina católica. Para León XIII, estas tienden esencialmente a un naturalismo racionalista, inspirador de sus planes y de sus actividades contra la Iglesia. En su carta al pueblo italiano "Custodi" (8 de diciembre e 1882), León XIII escribía: "Recordemos que el cristianismo y la Masonería son esencialmente inconciliables, tanto que inscribirse en uno significa apartarse del otro".
Recientemente, la Congregación para la Doctrina de la Fe, con su declaración del 26 de noviembre de 1983, quiso colocarse al nivel más profundo y por otra parte esencial del problema: es decir, en el plano de la inconciliabilidad de los principios, es decir, sobre el plano de la fe y de sus exigencias morales. En dicho documento, se ratificó que "se mantiene sin cambios, la opinión negativa de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas, ya que sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia. La afiliación a la misma sigue prohibida".
domingo 8 de enero de 2012
MUJERES, SANTOS Y PUENTES

San Isidro, las mujeres y los puentes de Rajoy
J. G. B.
Uno de los frenos del desarrollo en los países católicos es la tradicional aversión de los jerarcas romanos por la mujer. Ese talibanismo pervivió en la Europa de los PIGS hasta bien entrado el siglo XX, pomposamente llamado el siglo de las mujeres. Carlos Marx, muchos años antes, había advertido de que “el progreso social se mide por la posición que ocupa la mujer en una determinada sociedad”. En España, durante el franquismo, donde mandaban mucho los obispos, las mujeres no podían abrir cuentas en un banco ni obtener el pasaporte sin licencia del marido.
“De los innumerables pecados cometidos a lo largo de su historia, de ningún otro deberían de arrepentirse tanto las iglesias como del pecado cometido contra la mujer”, opina la teóloga Uta Ranke-Heinemann, compañera de estudios del actual Papa en la Universidad de Múnich.
Todo empezó cuando los primeros sabios cristianos tomaron a Aristóteles como pensador de cabecera. El griego fue quien primero teorizó sobre la inferioridad de la mujer. Esta debe su existencia a un descarrilamiento en su proceso de formación; es “un varón fallido”. San Agustín reforzó ese desprecio y Tomás de Aquino lo hizo teología de altura.
Respecto a la aversión por el trabajo (baja productividad, absentismo, etcétera), el símbolo podría ser san Isidro Labrador, patrón católico de Madrid. La Iglesia romana lo tiene en los altares como un hombre muy piadoso (tanto, que abandonó a su mujer para no disiparse), pero con fama de holgazán entre los vecinos. Su patrón, Juan de Vargas, quiso comprobarlo por sí mismo. Un día se escondió tras unos matorrales, a medio camino entre la iglesia y el campo. Al salir del templo, recriminó a Isidro el absentismo. Pero cuando llegaron los dos a la finca, los bueyes estaban arando ellos solos la parte que le correspondía al futuro santo y patrón. ¡Ángeles del cielo!
sábado 7 de enero de 2012
EL PAPA Y PINOCHET, GRANDES AMIGOS
Cuando, hace 25 años, el Papa Wojtyla bendijo en Chile a Pinochet
Por: Juan Arias | 07 de enero de 2012
Fue en su viaje a Chile en 1987. Hace ahora 25 años. Los demócratas chilenos luchaban ya para librarse del dictador que había ahogado la esperanza de Allende, y el Papa Juan Pablo II, bajo protestas y polémicas, se fue a Santiago y allí se encontró con el general Pinochet. Juntos bromearon dentro y fuera del tristemente Palacio de la Moneda y Pinochet recibió varias veces la bendición papal.
Nadie me lo ha contado. Estaba allí, como enviado de este diario EL PAÍS. Viajé desde Roma en el avión papal. Es testigo, mi querido compañero y nuestro excelente colaborador en Chile, Manuel Délano, que tanto me ayudó en aquellos días ajetreados y hasta peligrosos, en los que una tarde él se jugó el pellejo por estar al lado de la noticia y de las manifestaciones hostiles a la presencia del Papa polaco.
Se había corrido la noticia de que el Vaticano prefería que Juan Pablo II no se encontrara con Pinochet en el Palacio de la Moncloa. Pero el Vaticano es el Papa, y Wojtyla quiso no sólo ir al palacio presidencial, sino que en él bromeó con Pinochet y su hija que estaba embarazada. Observó los objetos de su despacho y con él salió al balcón del palacio desde donde dio la bendición a los presentes.
Juan Pablo II y el general Pinochet en el balcón del Palacio de la Moneda
Existe una foto, que no he encontrado, en la que mientras el Papa bendice a la muchedumbre, Pinochet, detrás de él, hace también él un remedo de bendición levantando los brazos. Recuerdo perfectamente la escena y los comentarios de rabia de algunos presentes.
Cuando al regreso a Roma, un periodista italiano le preguntó al Papa si se había sentido cómodo “bendiciendo al dictador Pinochet”, Juan Pablo II respondió, entre serio y enfadado: “El Papa tiene que bendecir a todos”.
Ignoro si ahora, a los 25 años de aquel triste y doloroso episodio, una herida a la democracia chilena de entonces, el Vaticano del Papa alemán Ratzinger, ha comentado el cambio que el Ministerio de Educación de Chile, hoy un país democrático, ha pedido que se haga en los libros de texto para cambiar el término de “régimen dictatorial” de Pinochet por “régimen militar”, algo que Juan Cruz ha calificado justamente en su blog de “insulto a la historia y a la Humanidad”. Lo que sí recuerdo es que en años despues de haber bendecido a Pinochet en Chile, el Papa Wojtyla intercedió por su “viejo amigo”, cuando la justicia española ordenó prender al dictador chileno en Londres. En aquella ocasión, el Vaticano alegó haberlo hecho sólo por “razones humanitarias”.
Tras el polémico viaje de Wojtyla a Chile, hace ahora 25 años, el Vaticano, preocupado con las reacciones negativas de las instituciones democráticas de medio mundo, se inventó una historia grotesca. El jesuita Padre Roberto Tucci, organizador entonces de los viajes papales, contó en el diario L´Osservatore Romano, que "Pinochet había engañado al Papa". Según su historia, la consigna era que el Papa no apareciera en público, en el palacio de la Moneda, junto con el dictador.
¿Cómo Pinochet engañó al Papa polaco, nada fácil de engañar? Según Tucci, mientras le mostraba el palacio, lo llevó a una sala donde había una gran cortina. El general, lleno de rabia, la habría descorrido y los dos se encontraron de repente en el balcón, donde abajo, se había concentrado una multitud.
Tanto las fotos como lo que los enviados especiales captamos aquel día no revelan esa tensión entre el papa y el general, contada por el Vaticano. Al revés, aparecían más bien a gusto juntos.
La historia, ciertamente inventada, me recuerda la que también inventara el secretario de Juan Pablo I, Mons. John Magee la mañana que lo encontraron muerto en la cama y cuyo pontificado duró poco más de un mes. Mons. Magee, contó en Radio Vaticana, que él había encontrado al Papa Luciani muerto en la cama “leyendo el libro piadoso del Kempis”.
Todo falso. Ni lo encontró él, ni estaba rezando el Kempis cuando expiró. Lo encontró la monjita que todas las mañanas dejaba un café al Papa en una repisa a la entrada de su dormitorio. Aquella mañana vio que la luz estaba encendida. Lo llamó, y como no respondía, se atrevió a entrar y lo encontró muerto en la cama, no leyendo el Kempis sino una serie de papeles con los apuntes tomados la tarde anterior en una dura reunión con varios cardenales que no querían aceptar cambios drásticos que el papa pensaba hacer en la Iglesia para hacerla más pobre.
¿Qué quién me contó la historia verdadera? La misma monjita, que no sabía aún que el Mons. Magee, había contado ya en la radio una historia diferente. Veinticinco años más tarde, aquel secretario del papa, ya obispo de Dublín, en Irlanda, confesó que había mentido aquella mañana, pero que lo había hecho “para que los cristianos simples no se extrañaran de que una monja despertara al Papa llevándole un café”.
Este año se cumplen también 25 años de aquel polémico viaje del papa Wojtyla a Chile y de sus bromas y bendiciones al dictador. Podría el Vaticano ya contar la verdad de los hechos.
He realizado más de cien viajes con el papa Wojtyla, como enviado especial de este diario y una cosa puedo asegurar: el papa se sentía siempre más cómodo y relajado en los países con regímenes dictatoriales, fueran de derechas o de izquierdas, que en los países con Jefes de Estado democráticos, sobretodo si socialistas.
Al final, el Vaticano es una Monarquía absoluta, con un monarca que goza hasta de la infalibilidad personal y puede proclamar verdades como dogmas de fe. Difícil, pues, aceptar las exigencias de una verdadera democracia, dentro de la Iglesia.
DEDICATORIA
Dedico este post de mi blog a los jóvenes trabajadores y estudiantes chilenos que hoy no tienen que luchar contra una dictadura, pero que deben hacerlo para abrir nuevos espacios en el régimen de libertades en el que viven sin permitir que se empañe la democracia de la que disfrutan.
miércoles 4 de enero de 2012
LA IGLESIA SIGUE HONRANDO LA MEMORIA DE LOS NAZIS, COMO SIEMPRE
Documento con fecha lunes, 02 de enero de 2012. Publicado el martes, 03 de enero de 2012.
Autor: Agencia France Press.Fuente: Google Noticias.
El centro Simón Wiesenthal, organización que se dedicó a perseguir a los ex nazis, denunció este lunes una misa celebrada recientemente en Zagreb en memoria de Ante Pavelic, líder croata pro nazi entre 1941 y 1945, y pidió a la Iglesia que reduzca al Estado laico a los dos sacerdotes que oficiaron.
La misa, celebrada el 28 de diciembre, el día del 51º aniversario de la muerte de Ante Pavelic, es una "vergüenza para la Iglesia croata y es incomprensible en un país que está a punto de integrar la Unión Europea" (en 2013), estimó el centro Simón Wiesenthal en un comunicado.
El jefe del centro, Efraim Zuroff, calificó este oficio religioso como "grave insulto a la memoria de las numerosas víctimas de Pavelic".
Zuroff pidió a las autoridades croatas que prohíban en el futuro ceremonias similares y exhortó a las autoridades religiosas a reducir al estado laico a los dos sacerdotes que oficiaron la misa "por haber celebrado una ceremonia que ridiculiza totalmente los valores cristianos".
En el pasado se celebraron regularmente misas en memoria de Pavelic en la basílica del centro de Zagreb, así como en Split, en la costa Adriática. Casi el 90% de la población croata es de confesión católica.
Ante Pavelic, fundador del movimiento 'ustachi', estuvo al frente entre 1941 y 1945 del Estado Independiente de Croacia (NDH), un estado títere aliado de la Alemania nazi y del régimen fascista italiano. Falleció el 28 de diciembre de 1959 en Madrid dos años después de las heridas recibidas en un atentado contra su vida perpetrado en Buenos Aires, en donde estaba refugiado desde 1945.
El régimen croata de Pavelic exterminó a centenares de miles de serbios, judíos y gitanos en los campos de concentración.
QUIEN ERA ANTE PAVELIC
Proclamado el estado independiente de Croacia, del que Ante Pavelic era primer ministro y ministro de exterior, el nuevo régimen persiguió a judíos, serbios, gitanos y a la oposición croata (sobre todo comunista).3 Después de haber promulgado leyes antisemitas,3 abrió campos de concentración y de exterminio3 como el campo de exterminio de Jasenovac, donde fueron asesinadas alrededor de 600.000 personas.9 Mientras que las medidas contra judíos y gitanos fueron fomentadas por los alemanes, estos no respaldaron los ataques contra la minoría serbia, que favorecían el crecimiento de las fuerzas partisanas.5 La mayor parte de las atrocidades del régimen las cometieron los antiguos exiliados junto a Pavelić, a menudo de origen humilde, de regiones pobres y de población mezclada con otras comunidades, que habían regresado al país llenos de odio y sedientos de venganza.4 Las tropelías de los ustacha superaron en brutalidad incluso las de los nazis.10
A diferencia de la gran propaganda antisemita, el régimen no desarrolló una actitud hostil hacia los musulmanes, a los que trató de ganarse para su causa y a los que consideró parte de la nación croata.6 Pavelić siempre se dirigía a sus tropas calificándolas como católicas y musulmanas y recordaba a menudo sus primeros años de escuela, donde todos sus compañeros eran musulmanes.6
El ejército del Estado Independiente de Croacia combatió, junto a las fuerzas del Eje, a la resistencia de Tito (partisanos comunistas) y a los chetniks (nacionalistas serbios).
Derrotados los nazis Ante pudo escapar ayudado por la Iglesia y acabo sus días en España bajo la protección de Franco, como muchos otros nazis.
jueves 29 de diciembre de 2011
EL SEXO, LA MUJER Y LA IGLESIA

Abarcar en un comentario bibliográfico lo expuesto en este libro de James O.Pellicer, un argentino residente en los Estados Unidos desde 1963, sería simplificar un trabajo que además de seriamente intelectual abarca detalles históricos inusuales en estas investigaciones.
| EDUARDO PÉRSICO.*
Desde el matriarcado en la historia primitiva, cuando la mujer fuera centro del clan y alrededor de ellas se formara cierta primaria organización social, al siguiente paso de predominio sexista y violento del hombre —esa instancia de dogmática cultura sagrada en que la mujer pierde casi todo derecho— ellas fueron erigidas en origen del pecado.
Y de ahí a los cánones modernizadores de la cultura occidental que confiriera a las mujeres derechos y equivalencias jurídicas similares al hombre, a veces muy retaceadas, pasó mucho tiempo. Y este siglo veintiuno no solamente exhibe multitudes con mujeres de rostros más o menos velados postergadas como personas, según acontece en regiones no muy exóticas del planeta, se suma el crecimiento del femicidio como crimen sexista y cotidiano.
Ese retorno tribal o réplica de la dominación machista sobre las hembras expresado con violencia, hoy por la acción de los grupos feministas recién conocemos más sobre los alarmantes crímenes de género en el mundo.
Con su documentado trabajo James O. Pellicer nos ilustra desde la Era Común, con la Venus Achelense —una deidad femenina adorada varios cientos de miles de años antes de la sociedad patriarcal
y dato inicial de la abstracción y el lenguaje primario de la especie humana— se demuestra una fértil tarea de investigación sobre épocas donde la mujer como expresión del poder cultural y religioso, no fuera considerada sierva del varón, señor y dueño de su cuerpo.
Ya en el Antiguo Testamento el concepto de ‘esposo’ sería baal, dueño, propietario, y ese Dios semítico, Baal, se manifestaba entre varones y nunca en mujeres. Tan así que algunos vigentes axiomas hebreos mencionarían la bajeza del hombre es preferible a la virtud de la mujer; y cuando al recuperar Sodoma los hombres quisieron abusar de los huéspedes de Lot, este le ofrece a sus hijas que todavía no han estado con ningún hombre, pero no hagan nada a estos hombres que son mis invitados. Una frase que según Pellicer no evitó que Lot continuara siendo un respetable personaje biblico, como igual nadie desaprobara al rey David, autor de los Salmos, por adueñarse de tantas mujeres y concubinas de Jerusalén al retornar de Hebrón.
La descalificación en la religión católica hacia la mujer en general no pareció preocupar a la feligresía femenina por ese papel secundario durante siglos, y recién en el Nuevo Testamento Jesucristo violó algunas reglas que especificaban la desigualdad de los sexos fijados por los esenios y los fariseos, y se mostró enseñando a las mujeres que lo seguían en una actitud inusual para la època.
Y si al incluir a María Magdalena, Susana y Juana en su círculo íntimo se erigió en un defensor de los derechos de la mujer, al prohibir al varón despedir sin causa a su esposa evitaría que una mujer pudiera ser condenada sin juicio previo. Pero claro, él era Jesucristo y el autor lo distingue de otros que hoy asombrarían a cualquier practicante del catolicismo:
La mujer debe portarse como Sara, obediente a su marido Abraham, a quien llama su Señor (San Pedro: I 3: 1-6).
Las casadas estén sujetas a sus maridos en todo porque el marido es la cabeza de la mujer (San Pablo, Efesios, 5:23-24), y luego el mismo Pablo dice:
La mujer aprenda en silencio con toda sumisión porque no le permito a la mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Adán fue formado primero y después Eva, que se salvará engendrando hijos si permenece con modestia. (I Tim. 2:11-15).
Y siguen las firmas emitiendo opiniones tan machistas y descarriadas que casi sugieren una sonrisa los dichos de personalidades notorias de esa congregación religiosa, como la expresada por San Clemente de Alejandría, (150-215, Egipto):
La mujer debe llenarse de vergüenza por sólo pensar que es mujer, similar en intención con lo dicho por San Agustín, el más grande escritor y Padre de la Iglesia, cuando asegurara
La mujer no está creada a la imagen de Dios. Es siempre Eva, la tentadora, de la que debemos estar siempre prevenidos. No veo de qué utilidad puede ser la mujer para el varón si excluimos la función de tener hijos.
En cuanto el libro de Jaime Pellicer prosigue con muchísimas referencias similares, elegimos un renglón antológico dicho por San Pedro Damián, año 1007 al 1072: las mujeres, trampas de Satanás, basura del paraíso, veneno del espíritu, espada de las almas, fuentes de pecado, ocasión de corrupción, prostitutas, cortesanas, cerdos, una definición que acaso por tratarse de un hombre tan Santo al Damián no le fuera bien con las mujeres. Pero claro, tal vez por esas cosas…
El mismo Pellicer que considera igualmente respetable a toda religión y un asunto de absoluta incumbencia personal, entiende que algunas definiciones ‘sagradas’ en todas ellas no dejan de ser el mejor testigo de sus ideas en todo trabajo de investigación didáctica.
En síntesis, otro estudio más, consustanciado y fundamental, de un escritor que nos sorprende con sus aportes documentales y la amenidad inusual para desarrollarlas. Y nos incita a debatir sobre la mujer en la historia, esa cuestión que los sectores del Poder ocultaran durante siglos. Sencillamente dicho, hablamos de un libro magnífico y oportuno.
La mujer… cuenta con prólogo de María José Binetti. James O. Pellicer con varios doctorados obtenidos en Estados Unidos, publicó en Argentina en 1990 El Facundo, Significante y Significado, un texto sobre las ideas de Domingo F. Sarmiento.
* Escritor.
